Sobre mí:
Soy Raquel Haro. Una muchachita nacida en Carabanchel y criada en Pozuelo que dentro de unos meses ya no podrá decir que es treintañera ni tampoco podrá hablar de “sus tetas” en plural, un drama para una chica tan coqueta como yo. Aunque ahora estoy de baja, soy guionista de El Intermedio desde hace muchos años. Echo de menos trabajar, a mis compañeros y hasta la comida del comedor que, creedme, no es para añorarla.
Estoy separada y tengo un hijo de cuatro años. Él ya sabe que su mamá tiene la teta mala y que van a quitármela y luego ponerme otra. Le hago siempre la broma de que el médico tiene que tener mucho cuidado, no vaya a ser que se despiste y en el hueco, en vez de una teta, me ponga una mano, una cabeza o un culo. Y se troncha.
A veces me veo como una super heroína de Marvel y otras como la desgraciada protagonista de una peli de Isabel Coixet. El miedo se ha convertido en un compañero de viaje que trato de no dejar que invada demasiado mi asiento y para combatirlo me imagino en un futuro ya sanada. Y, como además de coqueta soy un poco flipada me visualizo mientras me entrevista Susana Griso o Ana Rosa y me preguntan: “¿Cómo conseguiste mantener el sentido del humor en una situación tan dura?”
Sobre MFUT:
El 2020 ha sido horrible para todos, pero yo este año además de recordarlo por la pandemia, el confinamiento, mi separación, la batalla judicial y la muerte de mi gata, lo recordaré siempre por haber sido el año en el que me diagnosticaron un cáncer de mama. Esta enfermedad me está quitando muchas cosas: en breve perderé una teta y también la posibilidad de volver a ser madre (joder, con la ilusión que me hacía tener una hija y disfrazarla de Frida Kahlo).
He montado esta página, basada en sentimientos reales, porque quiero contar mi proceso como cuento yo la cosas: con ternura, emoción y una ligera sonrisa. Sí, porque sonreír de vez en cuando es la única manera que he encontrado para sobrevivir a esta mierda y porque tengo que amortizar mi blanqueamiento dental.